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La
historia de COVAPI contada por su primer Presidente
Pedro
J. Mantellin González
El Colegio Venezolano de Agentes de la Propiedad Industrial
(C.O.V.A.P.I.)
Una Institución al Servicio de Venezuela
Discurso
de Orden pronunciado con ocasión del XXX aniversario de la
Fundación de COVAPI.
Corría
el año de 1964 cuando nació nuestra institución,
el Instituto Venezolano de Agentes de la Propiedad Industrial (COVAPI),
cuyo trigésimo aniversario estamos celebrando con este acto.
Ese
año, el primero del segundo período constitucional
de nuestra Era Democrática se presentaba todo lleno de esperanzas.
La parte fuerte de la oposición al gobierno democrático,
la guerrilla, primero urbana y después rural, había
decrecido y ya parecía no ser un motivo de preocupación
de la seguridad nacional aunque si sujeta a constante vigilancia
y gestionando políticamente la permanente reducción
de sus dimensiones.
Ese
año estuvo signado por una serie de circunstancias que en
lo nacional hacían pensar en una serie de posibilidades de
crecimiento económico para nuestro país. Se hablaba
ya entonces de que se habían conseguido, en condiciones muy
favorables, los recursos para la construcción de la Presa
de Guri, hoy Represa Raúl Leoni y que el plazo obtenido para
el pago del empréstito correspondiente era de veinticinco
(25) años. Pero circunstancias dolorosas también signaron
aquella época. Una, en la que hube de actuar profesionalmente
en forma muy directa, como fue la destrucción parcial del
Puente sobre el Lago de Maracaibo ocurrido por el choque contra
una de sus pilastras de uno de los tanqueros que por allí
circulan. El puente, construido para soportar grandes presiones
de arriba hacia abajo, no había sido previsto para recibir
lo que fue apenas el empujón de un buque cargado totalmente
de petróleo crudo que se recostó contra una de sus
pilastras y produjo aquella desgracia. Igualmente, en Agosto de
ese año, ocurría la tragedia de La Llovizna en la
cual un grupo de educadores venezolanos pertenecientes a la Federación
Venezolana de Maestros perdía su vida en una visita a las
instalaciones de aquel parque que hoy está siendo objeto
de atención especial para que no resulte afectado por la
construcción de la nueva Represa Macagua II.
Ese
mismo año ocurría algo en el pequeño país
caribeño de Haití donde por contraste con lo que hoy
ocurre se juramentaba un Presidente vitalicio. Este año,
por el contrario, está regresando a Haití el Presidente
electo popularmente y que había sido derrocado. Esperamos
para ese país la reconstrucción más rápida
de sus estructuras económicas, políticas y sociales.
La
Constitución del 1961 daba margen a la continuidad gubernamental
con la presidencia que ese año se inauguraba del Dr. Raúl
Leoni. Su gestión estaba signada por la disposición
constitucional de cooperar con las demás naciones y, de modo
especial con las repúblicas hermanas del continentes en los
fines de la comunidad internacional sobre la base del recíproco
respeto.
En
lo interno, el artículo 100 de nuestra Constitución
consagraba expresamente, como lo consagra hoy en día, que
"Los derechos sobre obras científicas, literarias y
artísticas, invenciones, denominaciones, marcas y lemas gozarán
de protección por el tiempo y en las condiciones que la ley
señale". Dicha norma venía a dar rango constitucional
a la protección de la propiedad intelectual, inicialmente,
y luego a la propiedad Industrial.
Para
desarrollar la presencia social de quienes del derecho a la propiedad
industrial habían hecho una especialidad de su ejercicio
profesional surgieron. aún antes de la vigencia de la Constitución
del 61, dos asociaciones: la Asociación Venezolana de Agentes
de la Propiedad Industrial (AVAPI) y el Colegio Nacional de Agentes
de la Propiedad Industrial. El primero nació en 1958 y el
segundo al año siguiente, en 1959, con diferencia de pocos
meses apenas. Sin embargo, la existencia de estas dos instituciones
fundadas en rivalidades profesionales que no tenían ningún
fundamento racional sino que eran producto de una competencia profesional
entre dos rivales poderosos, no había logrado obtener la
verdadera representación de quienes formaban parte sustancial
de esos especialistas. Fue la norma citada de la Constitución
del 61 y el empeño de los directivos de ambas asociaciones
de limar asperezas y sumar bondades lo que trajo como consecuencia
la creación, aquí en Caracas. del Colegio Venezolano
de Agentes de la Propiedad Industrial (COVAPI) con fecha efectiva
del 1ro. de Abril de 1964. La creación de COVAPI respondía
a la necesidad que había de que el sector privado hiciese
acto de presencia en la defensa de la disposición constitucional
contenida en el Artículo 100 de nuestra Carta Magna y a la
cual antes hice referencia.
Aún
cuando la integración de las asociaciones que se fundieron
en COVAPI fue posible gracias a la buena voluntad de los integrantes
todos de cada una de ellas, lo cierto es que solo fue posible a
través del entendimiento personal de los dirigentes que decidieron
dejar aparte las diferencias y buscar las coincidencias lo que permitió
llevar a cabo la existencia de nuestra organización. Quiero
referirme concretamente al Dr. Víctor Bentata y al señor
Eurípides Terrero, cabezas visibles en las asociaciones precedentes
y quienes como producto de la fusión de las dos asociaciones
antes nombradas resultaron ambos elegidos como Vicepresidentes de
COVAPI acompañándome a mi, en esa forma, en el ejercicio
de la Presidencia de la Institución que nacía en aquel
momento. Su presencia en la Junta Directiva de COVAPI por más
de doce años permitió, con la equilibrada colaboración
de los otros distinguidos colegas que nos acompañaron en
la dirigencia de COVAPI en, esos años iniciales, ver y vivir
la presente organización que hoy es COVAPI. Mención
especial quiero hacer al Dr. Carlos Rodríguez Jiménez,
eficiente Tesorero y mi sucesor en la Presidencia, quien siempre
tuvo la mayor dedicación para sus labores y quien con su
presencia en este acto ratifica que COVAPI es una organización
vital.
No
existía en aquel momento en Venezuela una concepción
precisa y difundida del derecho de la propiedad industrial. Se hablaba
todavía mucho del derecho de la propiedad intelectual y del
derecho marcario, pero fue gracias a la disposición constitucional
tantas veces citada, lo que nos permitió llegar a establecer
los objetivos de esta organización cuyo nacimiento hoy conmemoramos.
Lo fundamental de ella fue dignificar, antes que todo, la calidad
y el profesionalismo de los Agentes de la Propiedad Industrial,
de los hombres y mujeres que ejercían en esa rama ya muy
especializada en otros países y que entre nosotros apenas
se asomaba como una manera complementaria de ejercer la profesión,
pues no había todavía una especializaci6n tan exigente,
por lo absorbente en el tiempo, como hoy la tenemos.
Lugar
por las aspiraciones de los Agentes de la Propiedad Industrial creando
un medio adecuado para poder estar presentes en la creación
de la nueva legislación que ya se venía venir, no
solo a nivel nacional sino también a nivel internacional,
fue otro de los objetivos perseguidos por nuestra asociación
y lo cual creo que hemos conseguido en gran parte a través
de COVAPI. Hacer notoria la presencia de quienes se dedican al ejercicio
de la profesión en la rama especializada del derecho industrial
es otro de los objetivos logrados. Cuando decidimos también
asumir la reprecencia del país en el ámbito internacional
en todo lo que dice con esta materia, adquirimos una responsabilidad
que resultaba indispensable para que nuestra organización
pudiese ser calificada, como lo somos hoy en día, como el
órgano representativo de la actividad privada venezolana
en el ramo de la propiedad industrial.
No
fue fácil que COVAPI fuese reconocida y tomada en cuenta
por las autoridades nacionales como el organismo representativo
de quienes ejercían la profesión en esta rama para
esa época tan especializada del derecho y ejercida efectivamente
por pocos profesionales. Ante todo tuvimos que luchar dentro de
nuestra propia organización para poder convencer a la mayoría
de la manera como podamos obtener los objetivos que nos habíamos
trazado. Para ello fue preciso disciplinar a nuestros propios miembros,
pero una vez lograda esa uniformidad de criterios de acción,
la organización funcionó como un grupo homogéneo,
conscientes sus integrantes que la superación personal v
el profesionalismo de sus miembros eran indispensables para crear
un instrumento eficaz que hiciera respetable y respetada a nuestra
Asociación y por ello tomadas muy en cuenta las recomendaciones
de nuestra organización.
El
tecnicismo con que han actuado no solamente los directivos de COVAPI
a través de estas tres décadas de su existencia sino
la responsabilidad personal y profesional con que cada uno de sus
miembros ha asumido la representación de los intereses que
le son confiados es una prueba clara de que COVAPI no se limita
exclusivamente a agrupar especialistas sino que también escoge
cuidadosamente a quienes la integran y que los que en ella ingresan
saben a ciencia cierta que deben vivir con unas normas de altura
moral y profesional intachables.
La
receptividad de las autoridades nacionales, en particular a través
del Ministerio de Fomento, como ya dije antes no fue fácil
conseguirla al principio. Por ello hubo de explicarse en una y en
muchas oportunidades las razones y propósitos de la existencia
de nuestra organización. Pero más que todas esas explicaciones,
fueron las demostraciones prácticas de lo eficiente que podíamos
ser en colaborar en los propósitos de las autoridades gubernamentales
brindado siempre colaboración, no sólo dentro del
país apoyando la nueva legislación, participando en
su reglamentación, etc., sino contribuyendo también
en el exterior defendiendo cuando fue necesario los a veces injustificados
estados de la inacción gubernamental, que demostrando al
Gobierno, a través de todos estos treinta años de
existencia de COVAPI, la conveniencia de contar con un organismo
que no dependiendo oficialmente del Gobierno, sin embargo estaba
siempre presto a ayudar a la representación venezolana para
brindarle el apoyo requerido y exteriormente dar las explicaciones
de las situaciones que ocurrían en el país y que desde
el punto de vista de las explicaciones oficiales resultaban difícilmente
comprensibles a los inversionistas extranjeros. Desde aquellos primeros
momentos y con las obras cumplidas por COVAPI en apoyo a la gestión
gubernamental de los diferentes Registradores de la Propiedad Industrial,
a quienes en este momento quiero agradecer la colaboración
que nos han brindado durante toda la vida de la organizaci6n, hemos
pasado a la situación de poder mantener un representante
ante el Ministerio de Fomento que sirve de contacto interrumpido
de COVAPI con los funcionarios que en ese Ministerio tienen que
ver con la Propiedad Industrial.
Etapas
superadas del nacionalismo mal entendido, y la apertura a la inversi6n
extranjera aseguraban el ingreso de nuevos capitales al país.
Las esperanzas que se tenían eran de que esa situaci6n fuese
continuada en el tiempo. Sin embargo, la crisis financiera ocurrida
como consecuencia de la destituci6n, por vez primera en el país,
de un Presidente constitucionalmente elegido, la interinaría
de un gobierno que por su propia naturaleza no podía tomar
decisiones que comprometiesen al nuevo gobierno a ser electo a los
pocos meses de haberse iniciado esa interinaría y la crisis
financiera que revent6 a poco de tomar posesión el actual
Presidente de la República, han colocado al país en
una situaci6n tal que por lo imprevista han obligado al Ejecutivo
Nacional a tomar drásticas medidas, que temporalmente impiden
que aquellas facilidades ofrecidas a los inversionistas extranjeros
puedan ser garantizadas.
Por
ello, debemos primero que nada poner el orden en la casa para poder
saber a qué atenernos y que podemos ofrecer a esos inversionistas
extranjeros, pero debemos hacerlo a la brevedad posible porque no
es Venezuela el único país en América que está
deseoso de recibir esas inversiones sino que son otros muchos países
de la región que también están en esa posición
aún cuando no cuentan con los recursos naturales ni con el
respeto que Venezuela siempre ha tenido para con las inversiones
extranjeras y la manera como han manejado la nacionalización
que ha hecho de las industrias básicas cuando ello fue necesario.
La
revalorizaci6n a nivel mundial de la Propiedad Industrial y el interés
a ese nivel mostrado por los países industrializados de realizar
e incrementar las exportaciones de sus productos así como
la necesidad de ajustar las normas nacionales a la legislaci6n internacional
de protecci6n de los derechos de propiedad industrial, tenemos que
tomarlas muy en cuenta para no vernos sancionados por los países
importadores de nuestros productos o mencionados en las famosas
listas negras de países con poca o nula protecci6n a los
derechos de los productores. La tendencia a la globalización
y a la armonización de toda la legislaci6n, de la cual no
podemos escapar por el peligro de quedarnos totalmente aislados
y la situación confrontada con la realidad cada vez más
cierta y tangible como lo es la uniformidad en el respeto a cada
país, nos hacen pensar que debemos tomar una presencia activa
en la legislación que se aplica en nuestro país donde
la vigente aplicación de normas originadas en un organismo
supranacional puede llegar a ponernos en situaciones de desventaja.
De allí, que COVAPI ha asumido el compromiso con ella misma
de mantener una vigilancia constante sobre legislación supranacional
para proteger los intereses de nuestro país ante la integración,
que indefectiblemente, cada día se va haciendo más
completa y más compleja, la cual no podemos rehuir sino por
el contrario enfrentarla y preparar a todo el país y no solamente
a los especialistas en Propiedad Industrial sino a los abogados
todos, para vivir bajo ese nuevo régimen jurídico
que se origina no en nuestras Cámaras Legislativas sino en
organismos supranacionales de los cuales dependemos por los tratados
que hemos celebrado.
La
necesidad que tenemos de salir de la crisis que vive el país
y poder incorporarnos lo más pronto posible a la normalidad
económica significa que todos debemos luchar por brindar
a las autoridades, empeñadas en corregir la situación
que vivimos, toda la colaboración posible. Creer en el Gobierno
y en sus promesas y colaborar con nuestro trabajo para hacerlas
una realidad es lo que debemos tener como meta y objetivo no solamente
como una asociación gremial sino también como una
promesa de cada uno de sus integrantes. La regularización
de las actividades económicas del país, la más
pronta restauración de la vigencia de las garantías
constitucionales suspendidas y el logro de las condiciones para
que ello ocurra debe ser la meta y el objetivo de todos los venezolanos
para no perder tiempo en incorporarnos a la actividad económica
mundial y particularmente regional a la cual pertenecemos y de la
cual no podemos darnos el lujo de permanecer aislados.
El
Colegio Venezolano de Agentes de la Propiedad Industrial cuenta
hoy con el mayor número de socios en su ya larga vida institucional.
Ella sin duda alguna ha influido en nuestra presencia en las discusiones,
particularmente en los últimos tiempos en lo relativo a la
Decisión 344 que hoy nos gobierna y en la redacción
de su reglamentación. La lucha contra la piratería
y la constante presencia de COVAPI ante las aut5oridades públicas
y entes privados, están a la vista. Hoy en día no
hay evento o circunstancia relacionado con la propiedad Industrial
en la cual la opinión y sobre todo la colaboración
de COVAPI como institución y la de sus miembros como integrantes
de la misma y profesionales debidamente calificados en la materia
no sea tomado en cuenta. Nuestra permanente lucha por el mejor funcionamiento
del Registro de la Propiedad Industrial, que es el espejo en el
cual desde fuera miran los progresos de nuestro país en la
protección de la Propiedad Industrial en Venezuela, encuentran
en COVAPI el mejor foco de iluminaci6n pues a COVAPI es a donde
se acude en busca de información complementaria de la situación
que discurre en el país y ello ha sido posible porque COVAPI
ha militado abiertamente en las organizaciones reconocidas mundialmente
como los organismos más representativos de la actividad de
la Propiedad Industrial. Es así como hoy COVAPI es miembro
de la AIPPI, LES y de la ASIPI, los máximos organismos gremiales
de los especialistas en Propiedad Industrial.
A estas
alturas y edad de COVAPI nos preguntamos cómo ha sido posible
que ocurriese todo lo que en forma sucinta aquí he referido.
Simplemente gracias a la confianza depositada en un pequeño
número de personas, apenas 22, que resolvieron un día
apartar diferencias y sumar conveniencias y crearon este organismo
que hoy es vital, yo diría que es indispensable, en la vida
industrial del país. La entrega de esas personas, con todo
desprendimiento, a los objetivos de COVAPI es lo que ha permitido
que esta institución sea hoy una realidad. Los primeros años
de una institución como esta son los más difíciles
pero, si se ha creado con propósito sano, si se ha sembrado
la idea en hombres también sanos, ha ocurrido como en la
parábola del Señor de que la semilla buena que cae
en terreno bueno da cien por uno. Es por esa razón que hoy
queremos felicitar en nombre de los fundadores de COVAPI a quienes
han sabido mantener en alto la bandera enarbolada por primera vez
por nosotros hace treinta años. El saber que la idea original
tenia el valor que pensábamos tenia en aquella época
y el haber visto crecer una pequeña organización a
lo que es hoy COVAPI y surgir toda una generación "de
relevos al frente de la misma, convirtiéndola en la poderosa
organización" que hoy es COVAPI, constituyen una satisfacción
para todos aquellos que en una u otra forma contribuimos a formarla,
a iniciarse y a llevar adelante su vida institucional. Ellos, sus
directores actuales y todos sus miembros siguen cumpliendo con su
deber de hacer de COVAPI lo que siempre quisimos que ella fuera:
una Institución al servicio de Venezuela.
Señoras,
señores,
Esta
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